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26 octubre 2007

HOMBRES DE APARTAMENTO

Definición que otorgamos a todos aquellos especimenes masculinos que son demasiado delicados. OJO, NO es que los estemos menospreciando por ser así (eso incluso podría ser una virtud) pero cuando la delicadeza es exagerada se pone fastidiosa.
Es como el hijito de papá y mamá que NO sabe valerse por sí mismo y que siempre tiene que apoyarse en alguien (sea un familiar o un amigo) para hacer cualquier cosa.
Principales características: - nunca ha ido al monte por más de una semana. Es decir, no sabe lo que es encaramarse en una mata de mango, bañarse en un río, comprar en una bodega y mucho menos sabe lo que es comer sin cubiertos (o sea, jamás se ha lanzado la aventura de vivir “a lo Tarzán”)
Nos imaginamos que muchos hombres que están leyendo esto pensarán: “¡qué! pero eso lo ha hecho cualquier hombre”... Y no es así queridos “watsons” porque hay muchos hombres de apartamento por ahí que son incapaces de ir a la playa en carpa por un fin de semana.
¡Imagínate, eso es una incomodidad! (y sí puede ser incómodo, pero de vez en cuando es bastante divertido. Sobretodo si vas con un grupito a Cuyagua por ejemplo, ¡Ma’ fino!)
Pero nooooooo, un hombre de apartamento no sabe lo que es vivir una aventura de vez en cuando porque NO le cabe en la cabeza la idea de “pasar necesidades”
Y, hombres de apartamento, experimentar esas necesidades es lo que nos ayuda a apreciar más las comodidades que tenemos en nuestra vida diaria.
Otra característica es que siempre se quejan de las comidas en la calle. NO importa si es una taguara o si es un restaurante de categoría, los hombres de apartamento siempre tendrán una queja sobre algo (Que si la comida está muy salada, que si estuvo mal servida, que si el mesonero tenía el dedo metido en el plato, que si la bebida estaba caliente, que si la mesa o la silla es incómoda, que si el servicio no es tan bueno como debería y BLA, BLA, BLA)
Se podría decir para medio salvarlos del ridículo en el que caen: “bueno, es que son muy exigentes y por eso se quejan de todo”
Pero vale, la cosa tampoco puede ser cada que vez que salen a la calle porque si nada les gusta, entonces que se queden encerrados en sus respectivos apartamentos donde todo es perfecto.
Lo que nos hace llegar a otro punto, los hombres de apartamento se la pasan COMPARÁNDOLO TODO (en los restaurantes: “a mi mamá le queda mejor el puré” o “los brócolis gratinados de mi nana son más sabrosos que estos”) ¡Por Dios! si todo en casa es mejor que en la calle, entonces les repetimos el mismo consejo: ¡NO SALGAN! y así se evitan las molestias de sentirse mal y además les ahorran a las cuaimas la molestia de escucharlos quejándose a cada rato.
Son pesimistas e incapaces de hacer un comentario agradable sobre cualquier cosa. Son criticones y todo les parece que “hubiese podido ser mejor si… tal cosa” De verdad que muchas veces se les pasa la mano y estos hombres de apartamento llegan a ser insoportables.
Por ejemplo, si van a un nuevo local, comentan: “esa barra yo la hubiese puesto más atrás y así ganaba espacio”, “el baño es muy pequeño”, “el piso hubiese quedado mejor en un tono más oscuro”
Es que encima se fijan en cada detalle tan insignificante que NO vale la pena ponerse a discutir con ellos. ¿Qué te importa el color del piso si la música es buena? ¿Qué importa si la barra está bien o mal, si las bebidas te las sirven rápido? Y lo del baño es insólito porque generalmente los hombres entran y salen rapidísimo (todavía nosotras podríamos quejarnos de eso, pero ¿ellos?)
Ahora, tienen algo positivo y es que definitivamente tienen buen gusto para vestirse. Casi todos los hombres de apartamento se ven muy lindos porque son cuidadosos con las combinaciones, con su arreglo y lo más importante: con su higiene personal (¡siempre huelen rico!)
Lo malo de eso es que algunos lo llevan “al extremo” y son capaces de rechazar oportunidades con las cuaimas durante ciertos “días del mes”, rechazar “ideas vanguardistas” y hasta de sentir grima por otras cositas.
Cuaimas: ¿Les ha tocado salir con un hombre de apartamento?, ¿conocen a alguien con estas características? ¿Qué les dirían?
¡Lo cierto es que debemos respetar la forma de ser de cada quien! pero ¿Qué tal si los ayudamos a disfrutar un poco más tranquilos de la vida y todo lo que nos ofrece?

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