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01 febrero 2008

¡CELULAR, BENDITO SEAS!

¿Cuántas veces no hemos dado gracias por tener a la mano un celular? Muchos lo ven como un simple aparato que sirve para estar comunicado y ya. Otros “viven” a través del celular (literalmente) y para muchas cuaimas pasó de ser un simple aparato a ser un accesorio digno de ser combinado hasta con la ropa, por ejemplo. Peeero mas allá de todo esto, el celular es un arma que nosotras las cuaimas sabemos aprovechar muy, pero muy bien.

      Cuentan las cuaimas mayores que la vida femenina cambió totalmente después de que inventaron el celular. Lo que a su vez trajo como consecuencia que la vida de los hombres también cambiara PARA SIEMPRE.
      Antes, por ejemplo, un hombre podía embarcar a una cuaima y decir cualquier cosa como excusa porque a ella no le quedaba otra que creerle, pero desde que existen los celulares NO hay, NO existe una buena excusa que puedan inventar para justificar que no llamaron.
      OK sí, pueden decir que se les acabó la batería, pero si ellos están con una cuaima precavida seguro ya recibieron como regalo pilas extras, cargadores para la casa, el carro y hasta una tarjeta para llamar desde cualquier teléfono.
      Otra excusa es “no tenía saldo”… ¡perfecto! pero igual puedes recibir llamadas y el celular estaba apagado así que “¿dónde estabas?”… Nooo y las cuaimas mayores cuentan que en los primeros años del celular, los hombres decían “es que estaba en un sitio sin cobertura” y tenías que aceptarlo porque en efecto pasaba eso, que había áreas de Venezuela donde no tenían señal.
      Pero ¿ahora? ¿Con todas esas grandes redes que te dan señal hasta en el exterior?... Con el celular los hombres ya no pueden esconderse de las cuaimas y eso es algo que tienen que asumir.
      Nosotras tenemos una amiga que GRACIAS A UN CELULAR descubrió lo “simpático en demasía” que era su novio con otras cuaimas.
      Un día una de las cuaimas del grupo le dijo que había visto su novio con otra. Ella se negaba a creerlo y esta cuaima “detective” le insistió en que su novio no era ninguna “joyita”
Viendo que nuestra amiga se negaba a creer, la otra cuaima le propuso: “¿Por qué no llamo a tu novio y me hago pasar por una chama que está pendiente con él y que quiere conocerlo mejor?”
      Nuestra amiga aceptó, la chama llamó, logró hacerlo caer y hasta cuadró un encuentro con él.
      A ese encuentro asistimos todas (desde lejos lógicamente) y lo que hicimos fue que “la supuesta amiga del pasado” llevó un celular encendido en el bolsillo delantero de su braga para que nosotras pudiéramos escuchar todo.
      Le preguntó si tenia novia y él respondió que NO. Le preguntó si estaba pendiente de salir con ella para algo chévere y él respondió que SI. Le preguntó una segunda vez si de verdad estaba solo y él le aseguró molesto que no tenía por qué mentirle.
      Fue en ese momento cuando todas las demás cuaimas (las del escuadrón encubierto) aparecimos, le dijimos que habíamos escuchado todo por el celular y casi muere del susto cuando supo que su novia lo había descubierto. Lógicamente terminaron.  
      A ver ustedes, ¿han tenido la oportunidad de utilizar el celular para descubrir cosas malas de tu novio (a)? ¿Lo han revisado por si acaso? O ¿Les ha pasado lo contrario que, buscando algo “raro”, lo que han encontrado es que tiene todos tus mensajes guardados?
      Cuéntennos sus historias de celulares y así podremos comentarlas al resto de los oyentes el próximo viernes ¡Estamos en contacto!... Y una vez mas, gracias por todos sus mensajes.

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