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29 enero 2010

¿POR QUÉ ENGAÑAN?

Cada vez creemos más en eso que dicen las cuaimas mayores sobre que “nunca se conoce por completo a una persona” Uno quiere ser un poco más romántico con la idea de tener al lado a tu “alma gemela” Pero ¿cómo es posible que después de compartir tantas cosa en la vida, un hombre pueda ser tan distinto a lo que esperabas? ¡Echen un vistazo a este cuento y saquen sus propias conclusiones!

La historia de esta cuaima comienza con el deseo de salir de su casa porque su familia era un poco complicada. Por razones ajenas a ella o ¿por suerte? logra irse a vivir con su novio a un apartamento buenísimo, bien ubicado y con una maleta llena de ilusiones y mucho optimismo.

Durante más de 7 años convivieron y experimentaron todo lo que en estos casos es usual: fueron felices, se imaginaron un futuro juntos, pelearon por la pasta dental, por el desorden de no recoger la ropa, a veces uno quería salir y el otro deseaba descansar el fin de semana, etc. En fin, nada del otro mundo hasta que un buen día la cuaima noto que su novio se puso muy raro.

Se la pasaba chateando, enviando mensajes de texto a escondidas, recibiendo llamadas equivocadas del mismo celular, pero siempre supo justificarlas y ella quiso creerle.
Un buen día llegó y le dijo que se prepara para salir esa tarde que iban a encontrarse con un nuevo amigo que el había conocido por Internet. Un muchacho de Mérida que se llamaba Adolfo.

Lógicamente le pareció raro, pero se vistió, fue a conocer al tal Adolfo, no era el más simpático de los seres humanos, pero bien, se lo caló.
El novio de la cuaima invitaba a Adolfo a cenar todos los días (y eso que ya el hombrecito tenia tiempito que no compraba ni una pieza de pan para la casa); le recomendó que se quedara en un hotel modesto cerca del apartamento para tenerlo cerca y bla bla bla hasta que ¡por fin se fue!

La cuaima pensó que las cosas quedarían así, pero noooooo. Adolfo el amigo cibernauta de su novio se hizo viajero frecuente del autobús y prácticamente visitaba Caracas a cada rato.

A veces Adolfo iba durante los fines de semana (que pasaba íntegramente con esta cuaima y su novio), otras tantas veces eran supuestos viajes de trabajo y lo cierto es que en cada una de esas ocasiones el novio de la cuaima se desvivía en atenciones con su querido amigo porque “pobrecito es del interior y hay que ayudarlo”

Harta de la situación esta amiga hizo caso de su intuición y le revisó el celular a su novio con lo que descubrió TODO lo que estaba pasando. El novio tenia mensajes enviados y recibidos a un teléfono archivado en la agenda como MERIDA que decía cosas como: “te amo, pero no podemos estar juntos” “ya vas a ver, todo saldrá bien”, “sé valiente que tu familia lo entenderá” y paremos ya de contar.

La cuaima enfrentó a su novio y él le confesó que esos mensajes eran con la hermana de Adolfo. Esta cuaima amiga no quiso saber ni entender nada más, le hizo las maletas y lo botó de la casa.

Ella ahora está muy bien, pero si nos pidió que les diéramos este mensaje: “no le deseo a nadie algo parecido a esto porque es triste e indignante. 7 años de mi vida que no fueron perdidos porque hubo cosas buenas, pero que definitivamente debo superar”

¡Esperamos sus comentarios!

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