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27 agosto 2007

A ELLOS TAMBIÉN LES AFECTAN LAS HORMONAS

Los hombres siguen con la cantaleta de que las cuaimas somos incomprensibles, que ni nosotras mismas nos entendemos y que les hacemos la vida imposible con nuestras mañas cuaimiles, por eso decidimos mostrarles la otra cara de la moneda.
Mostrarles un espejito mágico para que vean que ustedes son tan complicados o enrollados como cualquier cuaima del mundo y que también tienen algunas hormonitas por ahí que les da un toque de incomprensibles y hasta de locos. Veamos los ejemplos de esto:

Si somos tiernas con ustedes y los tratamos de la manera más tierna posible, entonces nos acusan de ser cursilonas y ridículas.
Pero si los tratamos de manera poco cariñosa o tierna, entonces somos unas insensibles que no sabemos demostrar amor (nos acusan de ser algo así como “frías”)

Si NO nos arreglamos, entonces somos unas descuidadas que no sabemos estar pendientes del cuidado personal.
Aaaaah, pero si nos arreglamos entonces preguntan “ujummm, ¿no y que van sólo mujeres o acaso vas a lucirte frente a otros hombres?”

Cuando salimos y NO pagamos, nos convierten automáticamente en chulas aprovechadoras.
Pero si decidimos pagar más de una vez, entonces somos las que se creen la gran cosota y nos acusan de ser liberadas.

Si te horizontalizas con ellos sin pensarlo 2 veces, entonces somos unas regaladas y nos ponen nombres de cuanto animal cuadrúpedo se imaginen.
Peeeeero, si NO nos horizontalizamos de una, entonces NO los queremos o somos tan anticuadas que deberíamos estar encerradas pagando penitencia por ser tan gallas y atrasadas.

Si estando con ellos volteamos para ver a algún precioso elemento, entonces somos unas insensibles y potenciales infieles.
Pero si son ellos los que voltean a ver una cuaima escultural, entonces debemos perdonarlos porque “ay, es que esa es la naturaleza masculina”

Si te enamoraste de un (como dicen por ahí) “pata en el suelo” y te importa un bledo que no tenga el dineral porque NO es una de tus razones para escoger novios, entonces toooodo el mundo dice que eres una tonta (la gente cruel no puede ver mas allá y fijarse por ejemplo en que él tiene planes y metas)
Ahora, si sales con un millonario entonces eres una interesada que sólo busca resolver su vida (y más de uno dirá “pero si se nota que no lo quiere, sólo está con él por su dinero”)

Si una cuaima está de mal humor, entonces “está en esos días”, “es una amotinada”, “es una fastidiosa”, “se volvió loca”
Pero si un hombre está malhumorado: “ay pobrecito, tuvo un día difícil y su cuaima NO lo entiende”

Si eres fea, inteligente y NO tienes algunas partes lo suficientemente abultadas, entonces NO te paran fácilmente.
Pero si eres linda, voluptuosa e inteligente, entonces te tienen miedo y son incapaces de salir contigo para no sentirse menos.

Si un hombre le monta cachos a una cuaima y ella por el futuro de la relación decide perdonarlo, entonces se convierte en la tonta-retonta con la que él quiere hacer lo que le dé la gana.
Peeeeeero, si NO lo perdonas, entonces eres una cuaima que NO tiene aguante, valor ni madurez para llevar una relación.

Si un hombre tiene amante, entonces “ay ay ay, algo está faltando en la relación y lo está buscando por fuera”
Pero si es la cuaima la que tiene amante, entonces “¡Ah! ¡Qué zo… regalada!”

Otra locura masculina es que si la cuaima lo cela mucho, entonces “¡qué fastidio! es posesiva”
Pero si NO siente celos y ni le para al hecho de que otra cuaima lo vea, entonces: “eres muy desinteresada, ¿ves? por eso es que después puedo portarme mal”

Así como estos ejemplos hay más ¿verdad? Seguro muchos se nos quedaron por fuera y por eso les pedimos que nos ayuden a completar esta lista de esas cositas masculinas incomprensibles con las que se han topado alguna vez.
Por lo pronto nosotras concluimos que en las relaciones ambos bandos tenemos cositas que nuestras parejas NO terminan de comprender, pero ¿eso significa el final?... No necesariamente, definitivamente el punto es que todos debemos enorgullecernos de comprender y entender al otro.

Así que hombres dejen la novela, no quieran hacerse las víctimas y acepten que sus hormonas (o lo que sea) también les juegan malas pasadas.

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